Mario Barros

(Lenguaviva)

DOS DE POPIS

Febrero 1, 2010

Escrito por: Mario Barros

A ver, ¿alguien se acuerda de Abebe Bikila? ¡Levanten la mano…! No chico, no es un terrorista de Al Qaeda. Ni un actor de películas de Bollywood tampoco. Bikila fue uno de los maratonistas más grandes de la historia. Ganó dos maratones olímpicos consecutivos, Roma en 1960 y Tokio en 1964. Pero lo más bonito del caso es que la primera vez que ganó la carrera lo hizo descalzo. ¡Sin zapatos, brother! ¿Tú te imaginas lo que es sonarse 42 kilómetros y pico corriendo de esa forma? Pues bien, resulta que cincuenta años después a unos tipos aquí en Massachussets se les ha ocurrido retomar la moda. El otro día aparecieron en la prensa explicando las ventajas de correr sin zapatos. Que si la forma en que el pie hace contacto con el asfalto es más natural, que si los zapatos pueden causar problemas, que si patatín, que si patatán. Y allí estaban, defendiendo su idea ante las cámaras, corriendo alrededor de un lago, ¡con un frío, que pa qué contarles…! Lo que a estos señores se les olvidó explicar es que para hacer eso hay que pasar un entrenamiento de años, para que la planta de los pies se convierta en una suela de cuero. Y si no, pregúntenle a los no-sé-cuántos millones de tercermundistas que no tienen más remedio que andar sin zapatos. Nada, que no creo que la idea de las carreritas descalzas vaya a tener muchos seguidores, al menos por estas latitudes. No obstante, me imagino la cara de preocupación de la Junta de Directores de Nike y Reebok si la costumbre se hace popular y la gente deja de comprar sneakers, o popis, como les dicen en Cuba. Y también me imagino la cara de los médicos en los hospitales, cuando empiecen a llegar gente con todo tipo de tarecos clavados en los pies.

Acabo de leer un titular en el Boston Globe que me ha hecho revolcarme por el suelo de la risa. Resulta que el viejo Osama Bin Laden (¿Alguien se acuerda de él? ¡Levanten la mano…!), pues sí, el Bin, en su última grabación le echa la culpa a los Estados Unidos y demás países industrializados por el cambio climático. Dice que la única manera de prevenir el desastre es destruir la economía de este país. Para ello propone (oigan esto) un boicot a los productos americanos y eliminar el dólar como moneda de intercambio. ¡Habrase visto…! Al Bin no le basta con promover y bendecir los ataques a los USA, sino que ahora se ha metido a científico. ¡Le ronca el mamoncillo chino! El tipo parece que anda corto de fanáticos que se suiciden en nombre de su causa y ahora quiere popularizarla con el tema del momento, el tenebroso cambio climático. ¡Ay, Osama, que despistado estás viejo! Parece que le estás haciendo alergia a la arena del desierto. ¡Y eso sí es grave! Mira, lo del dólar puede que se haga realidad en un futuro lejano, pero no por el momento. Y lo otro, lo del boicot a los productos americanos… ¡Ahí es donde estoy doblado de la risa! ¿En qué mundo tú vives, Bin? ¡Eso no existe, chico! ¿O es que no te has enterado que ahora todo es MADE IN CHINA? Me imagino que pronto vas a hacer un llamado a correr sin zapatos para boicotear a Nike y a Reebok. Pero en ese caso, quítate las botas y empieza a correr por el desierto ya. Pa que des del ejemplo, chico. ¡Y ni se te ocurra mandar a pedir Band Aids para las ampollas! Nada de productos americanos. Acuérdate del boicot, Capitán Araña. ¡Te conozco, mascarita…!

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