Marzo 1, 2010
Escrito por: Mario Barros
El Dictador se paró frente al Espejo Mágico y le habló así:
DICTADOR: Dime, Espejo Mágico, ¿hay alguien en este planeta más listo, astuto, sagaz, e inteligente que yo? ¡A ver, responde! Hace tiempo que no te consulto y necesito escuchar tu opinión. Es que… aquí entre nosotros, últimamente tengo la autoestima por el suelo. Me hace falta un levantón.
ESPEJO MÁGICO: Déjame ver qué puedo hacer por ti. Pero… mírame de frente. De perfil sólo puedo contestarte la mitad de las cosas que me preguntas.
DICTADOR: (A regañadientes) Bueno… (Adoptando pose de niño sonriente en foto de estudio) ¿Está bien así…?
ESPEJO MÁGICO: ¡Qué exagerao eres! En fin, déjame ver… Ven acá, ¿qué estás usando para disimular las arruga?
DICTADOR: Un producto nuevo que me mandó mi amigo del sur. Bueno, ¿verdad?
ESPEJO MÁGICO: El producto será bueno, pero tu amigo es un poco tonto.
DICTADOR: ¿Eh, por qué dices eso de él?
ESPEJO MÁGICO: Porque con ese producto podrás seguir engañando a un grupito de gente. Pero no olvides que no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo. Ya tienes demasiados abriles en las costillas para eso.
DICTADOR: Sí, no me lo recuerdes. Pero vamos a lo nuestro. Contéstame la pregunta. Anda, chico, anda.
ESPEJO MÁGICO: A ver, ¿cómo era la cosa…?
DICTADOR: ¿Hay alguien en este planeta más listo, astuto, sagaz e inteligente que yo?
ESPEJO MÁGICO: Mira, para serte franco, creo que no…
DICTADOR: ¡Ah, lo sabía! Sigo siendo el number one. No importa el peso de los años Pasaré a la historia como el genio indiscutible de estos tiempos.
ESPEJO MÁGICO: No me dejaste terminar.
DICTADOR: ¿Cómo?
ESPEJO MÁGICO: Quise decir que no dejas de ser instruido y perspicaz. Pero serías un genio de verdad si te retiraras y dejaras a tu pueblo decidir su vida, sin ti.
DICTADOR: Pero, ¿qué dices cobarde? ¿Cómo te atreves…?
ESPEJO MÁGICO: ¿No querías saber la verdad?
DICTADOR: ¡No te lo permito, desgraciao!
Rojo de ira, el Dictador dio un paso atrás, se quitó una bota y la lanzó contra el Espejo con tal violencia que lo hizo añicos. Y cuentan los escoltas que el estallido del cristal produjo un sonido tan agudo y penetrante que hizo al Dictador perder el balance y caer redondo al suelo para no levantarse jamás.










Permalink
RSS Feed
Tell-a-Friend