Agosto 16, 2010
Estoy leyendo el periódico del domingo cuando mi amigo Obdulio se aparece de pronto en mi casa y, sin darme tiempo a pestañar, tira un paquete de papeles en la mesa y me espeta:
-¡No resisto más, chico!
Me quedo sorprendido-perplejo-anonadado durante unos segundos, pero me recompongo y le pregunto:
-¿Qué es lo que no resistes, Obdu?
-¡Estos emails que me llegan todos los días!
-¡Ah! Me imagino que sean spam, ¿no?
-¡No sé si serán spam o sardinas en aceite, pero me tienen ya hasta aquí!
Apunta con el dedo al techo de su cráneo, casi tan calvo como el mío, cuando dice “hasta aquí”. Trato de calmarlo:
-Pero no tienes que atacarte por eso, Obdu. Cuando recibas un correo no solicitado, simplemente lo borras y ya. Es lo que hace todo el mundo.
-¡Tú no entiendes! Estos emails me los está enviando el Banco Central de Nigeria. Dicen que me he ganado 42 millones de dólares por concepto de… no-sé-qué-cosa. Nigeria tiene mucho petróleo, ¿sabes? Yo les he respondido cada uno preguntándoles por qué me toca esa plata a mí y sólo a mí, pero no me explican, chico. Lo único que hacen es volverme a enviar el dichoso email, una y otra vez. ¡Ya voy por 8,597 correos y no me acaban de mandar el dinero, chico!
Respiro profundo, hago girar los ojos en mis órbitas, vuelvo a respirar profundo y le pregunto a mi amigo:
-Ven acá, Obdu, ¿y no has notado algo extraño en esos emails, brother?
-No… salvo que en todos me piden mi nombre completo, teléfono, dirección, centro de trabajo…
-¿Y se los has enviado?
-¡No los míos!
-¿Los de quién entonces?
-Los de nuestro amigo Aparicio.
-¿En La Habana? ¡Pero si Aparicio ni siquiera tiene email, viejo…!
-Precisamente. Cuando me lleguen los 42 millones van a aparecer como que se los enviaron a él. Así no voy a tener que pagar impuestos sobre toda esa plata. Pero mientras tanto, sigo recibiendo correos del maldito Banco Central de Nigeria todos los días. ¡Y no me acaban de explicar por qué razón me gané el dinero, chicoooooo…!
Miro a mi amigo con cara de no-tengo-la-menor-idea, cierro el periódico y voy en busca de una taza de café. No sé si éste será un buen momento para tratar de explicarle a Obdulio el concepto de robo de identidad en la internet.










Permalink
RSS Feed
Tell-a-Friend