Adriana es Directora de la Oficina de Vínculos Internacionales en Boston del Tecnológico de Monterrey. Ha vivido los últimos 3 años en Boston, ubicada en Harvard University y se va pronto para New Haven, donde estará ubicada en la Universidad de Yale.
Estamos en plena celebración de la herencia hispana en EEUU. ¿Qué piensas tú de eso?
Yo pienso que EEUU como país debe tener siempre como algo muy importante la presencia de los hispanos. Primero porque es una población que está creciendo y que se proyecta para unos veinte años como la minoría más importante. Segundo, como grupo no somos sólo una fuerza laboral que viene a sostener esta economía, sino que por otro lado los hispanos venimos con toda una carga de valores que traemos acá. Es muy importante la identidad del hispano porque viene con su familia, con su cultura y sus valores. Y eso tiene que adaptarlo a la sociedad en la que está viviendo. En México tenemos el dicho “a donde fueres haz lo que vieres”. Y si bien es un shock cultural que para el hispano cuando llega a EEUU y se encuentra una cultura distinta, también es muy interesante el sincretismo que va dándose entre ambas culturas. Es muy importante que, ahora que hablamos de una segunda o tercera generación de hispanos en EEUU, recordarles de dónde vienen porque eso hace que la identidad hispana siga el proceso de sincretismo que ya comenzó hace rato, que va a hacer crecer a este país pero también a las naciones de donde ellos vienen. Somos de distintos países con muchas diferencias, pero al venir acá nos hermanamos. Y eso nos lleva a construir un doble sincretismo: entre nosotros y con los EEUU. Ojalá que sigamos celebrando este orgullo hispano para que no se nos olvide quiénes somos.
Esta herencia hispana tiene aspectos positivos y negativos. ¿Cuál crees tú que es la principal contribución de los hispanos a EEUU?
La riqueza cultural, la diversidad, la aceptación a lo diferente. Creo que históricamente siempre hemos vivido discriminaciones de muchos tipos. Los hispanos venimos acá a aprender pero también a dejar huella. En el proceso de aprender hay cosas buenas y malas pero justamente lo que debemos hacer es promover todos estos valores que sin duda dejan algo a la cultura norteamericana, una cultura que, por otra parte es producto de un sincretismo cultural europeo. Estamos hablando de migraciones ancestrales y mal podemos hablar de una raza estadounidense. El hispano viene ahora a darle su propio toque que va a hacer que el estadounidense de aquí a unos veinte años tenga también algo de hispano.
Así como tenemos esta contribución del “toque hispano”, ¿cuáles son los aspectos negativos?
Definitivamente sí hay aspectos negativos y ellos salen a flote precisamente por las circunstancias que les toca vivir a muchas personas: la delincuencia, las drogas. Nuestros países, y me refiero especialmente a México, son grandes productores de drogas, pero eso no nos hace ser grandes consumidores, quienes se encuentran del otro lado, de este lado. Cuando paisanos nuestros se encuentran en la soledad, en la lejanía, buscan refugio en drogas que les dan un poco de felicidad y que son la puerta principal para delinquir. Yo creo que como comunidad debemos unirnos para ayudar a esta gente que está sola y que cae en los dramas de la delincuencia, drogadicción, etc. Como latinos siempre estamos preocupados por el prójimo, por los demás y así debemos ver cómo podemos ayudar. Y de nuevo también puede ayudar recordar continuamente de dónde venimos, las enseñanzas de nuestros abuelos y recordarlas aquí. Hay gente que tiene que trabajar desde muy chico o tiene que esconderse porque no tiene papeles, pero que esas circunstancias no lleven a algunos hacia acciones con consecuencias trágicas. Toda sociedad tiene sus males pero siempre se pueden corregir. Debemos unirnos y ayudar a que se resuelvan estos problemas, ayudando con el ejemplo.
El gran problema en esta época es la inmigración ilegal, es lo que más preocupa al mainstream American. ¿Tú crees que hay una sola solución, un “silver bullet” que lo resuelva?
No. No lo creo. La inmigración ilegal me ha hecho pensar mucho a mí desde que llegué a este país, hace unos tres años. Yo lo veía en los periódicos de México y el segundo ingreso de divisas allí, después del turismo, es el de las remesas de los paisanos. Cuando llego aquí y veo la realidad de los paisanos que están ilegales, me da una enorme tristeza por ver 1) que están en su mayoría haciendo los trabajos que nadie aquí quiere hacer, incluso trabajos que los denigran como ser humano, pero también 2) que una profesora de primaria gana allá una cuarta parte de lo que gana acá una persona que lava platos, con la mitad de trabajo. Este es un problema que no se resuelve dándoles visas a los ilegales aquí porque eso sí promovería que mucha más gente siga viniéndose de esa manera. Pero también considero que también deberían revisarse las políticas públicas en este país para ver cómo estas personas ayudan a levantar la economía de EEUU. Creo que debemos cómo estamos siendo educados en nuestros países. En el caso de México, yo que represento una institución educativa, me doy cuenta de la gran necesidad de educar a los niños desde chiquititos para que se puedan forjar un futuro. Pero también educar a la sociedad para que haya trabajos bien remunerados y la gente no tenga que irse del país. Por otro lado, en este país deberían apreciar esta mano de obra de nuestros paisanos, apoyarlos, no dándoles visas permanentes, pero sí buscando que tengan una situación digna y que no sean tratados como delincuentes, como ciudadanos de segunda clase e incluso como animales. Y buscar una solución entre ambas partes, los beneficios y soluciones de parte y parte. Los países por una parte y EEUU por el otro. Y en cuanto a la segunda y tercera generación de hispanos que viven acá, que no tengan necesariamente que hacer el tipo de trabajos que muchos han hecho hasta ahora, crear programas que los ayuden a darse educación. Creo que hay recordar el viejo dicho: “no le des al necesitado un pez, dale una caña de pescar y enséñalo a pescar”. Los que estamos en EEUU en una situación privilegiada y con posibilidades de detonar cambios debemos hacerlo. Crear programas de salud pública, de educación. Hay mucho que regresarle a la comunidad.






