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Message: Hoy en día pocos dudan de la capacidad del chavismo para hacer milagros mediáticos. El manejo obsesivo y planificado de la noticia, la elaboración y edulcoración de una narrativa en torno a la revolución y su líder, la creación de un nuevo sueño cada día alrededor de su socialismo de cartón piedra, son quizá uno de sus mayores encantos. Internacionalmente la narrativa sobre la inclusión social y política –que su fondo de verdad tiene –ha cautivado una parte de la intelectualidad y el showbiz de izquierda en los EEUU. Patriarcas como Noam Chomsky y James Petras se dan la mano con luminarias como Oliver Stone y Sean Penn para obviar o justificar algunas de las gruesas barbaridades diplomáticas de nuestro héroe tropical. Pero la textura del hecho noticioso es delicada y el menor incidente puede echar a perder años de laboriosa arquitectura comunicacional. El famoso ¿por qué no te callas? del Rey de España dejó a la revolución en ridículo por lo menos durante un año. Ahora le tocó el turno al bocón de Michael Moore, quien se ha hecho famoso por sus desplantes y bravuconadas. Caer en la boca de Moore es como para las señoritingas de la Cuarta (pero también de la Quinta) República recibir un mal comentario de Roland Carreño: una vez dicho la noticia se riega como pólvora. Con un agravante. La seducción por nuestros líderes apocalípticos no ocurre porque se admiren sus virtudes sino por un escondido sentimiento de culpa del rico –¿y quién más rico que un actor o director de cine?– por los pobres, o por quien aparece como su defensor, independientemente de los desafueros contra la libertad. Aquí por cierto comienza a operar la típica doble moral de la izquierda exquisita: las libertades –de prensa, de expresión (¿qué director de cine americano sería partidario de la censura?) –del mundo desarrollado son sagradas cuando aplican a un país occidental desarrollado, pero tienen escaso valor cuando son violadas en un país del tercer mundo. Como dijera en una ocasión un reverendo que organizó en Boston una charla en defensa del régimen chavista: los desafueros contra la libertad no son tan importantes, lo importante es que el Sr. Chávez tiene el corazón en el lugar correcto. Por cierto, en su paso por Caracas el consabido pastor venía de oficiar una misa en … Puente Llaguno. Pero ese sentimiento de apoyo al régimen por parte de algunos divos hiperliberales de Holywood puede revertirse en desprecio cultural hacia quien abandona la típica etiqueta glacial y sobria del poder en manos de un anglosajón. Leídas entrelíneas las burlas de Michael Moore no expresan una reprobación de las acciones perniciosas del poder obsesivo de Mr. Chávez sino un sentimiento de superioridad hacia un tipejo medio manganzón que es capaz de invitar a cualquiera a su habitación y que, en medio de una botella y media –tenía que ser tequila, no Buchanan 18 años –pedirle consejo sobre qué decir en Naciones Unidas. Casi como las consideraciones del Servicio Exterior de EEU durante la época de Theodore Roosevelt en defensa de El Cabito frente a la intervención de una larga lista de potencias europeas. Este último era representado por la prensa norteamericana de la época como un mono saltarín. Cuidado, las burlas de Michael Moore pueden marcar un primer paso en ese camino. http://www.alllatino.net/index.php/6620/