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Message: Enero 25, 2010 Escrito por: Mario Barros Permítanme empezar con una frase de profundo contenido poético: Es enero en Massachusetts y el invierno cubre los campos con su blanco manto de nieve. Profundo, ¿verdad? Claro, la profundidad depende de la cantidad de nieve que haya caído. Por ejemplo, en el patio de mi casa la nieve da al cuello. Bueno, no exactamente “al cuello”, que es una de esas expresiones hiperbólicas que solemos utilizar cuando hay abundancia de algo, de nieve en este caso. Lo que intento decir es que la profundidad de la nieve en el patio sobrepasa fácilmente las doce pulgadas. O los treinta centímetros, para aquellos más familiarizados con el Sistema Métrico Decimal, que, como se sabe, (o no) fue implantado por la 1ra Conferencia General de Pesos y Medidas celebrada en París (claro) en 1889. Y si quieren saber más al respecto, búsquenlo en Wikipedia, que fue donde lo encontré yo. Pero volvamos a lo nuestro. Aunque hasta el momento “lo nuestro” sólo es la frase de profundo contenido poético de arriba. Se las recuerdo, no sea que la hayan olvidado: Es enero en Massachusetts y el invierno con su blanco manto de nieve cubre los campos. ¿Qué me dicen? ¡Tremenda frase! Soy la bestia peluda de las descripciones invernales. Aunque seguro notaron que esta vez, alteré el orden de la oración. Coloqué, a propósito, “con su manto blanco de nieve” a continuación del sujeto “el invierno” y le soné al final “cubre los campos”. Con eso varié un poco el sentido de la frase, sin alterar mucho su significado, porque, a ver, ¿hay alguna diferencia entre Es enero en Massachusetts y el invierno cubre los campos con su blanco manto de nieve y Es enero en Massachusetts y el invierno con su blanco manto de nieve cubre los campos? No parece haber mucha, ¿verdad? Es intrínsecamente la misma frase, que nos comunica que está haciendo un frío de los mil demonios en Massachusetts y la nieve está, hiperbólicamente hablando, que da al cuello. Y, por supuesto, la nieve no sólo cubre los campos con su blanco manto. Cubre también las aceras, las calles, la hierba, los árboles, los automóviles y las escaleras de acceso a los edificios. En mi casa tengo tres peldaños, o sea, una justificación de escalera que conduce al exterior. ¡Una ridiculez de escalera! Pues bien, cuando nieva y no limpio a tiempo esos tres peldaños ridículos, porque seguro que la temperatura va a subir y la nieve se va a derretir enseguida, así que ¿para qué perder el tiempo, no? Pues, como les decía, si no la quito a tiempo de esos tres ridículos peldaños, la nieve se hace hielo. ¡Qué bonito! Sí, sobre todo en un día como hoy, en que uno sale despreocupado a recoger el periódico, pisa despreocupadamente sobre el hielo, que ahora, misteriosamente, se ha transformado en jabón, resbala sobre él y se despetronca peldaños abajo con toda la despreocupación del mundo. ¡Qué bonito! En resumen, que Es enero en Massachusetts y, como estamos en invierno, los campos están cubiertos por un blanco manto de nieve. Vaya, pa ponerla en voz pasiva. No sonará igual, pero el significado es el mismo. ¡Y, por favor, no me hablen más del frío que hizo en Miami o en La Habana hace unos días! Como diría el dilecto Álvarez Guedes, ¡esto sí es vida! Por eso no veo la hora en que acabe de llegar el Año del Tigre, que empieza el 14 de febrero. Ese día vamos a estar un poco más cerca del final del invierno. Pero, mientras espero (desesperadamente) por la llegada del felino, ¡ES ENERO EN MASSACHUSETTS…! Imagínense el resto. http://www.elbusdelenguaviva.net/ http://www.alllatino.net/index.php/7847/