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Message: Febrero 22, 2010 Escrito por: Mario Barros Desde que se dio a conocer la noticia a finales de noviembre, hemos tenido al Tiger Woods de desayuno, almuerzo y comida, día tras día. ¡Menos mal! Porque si no, la vida sería un soberano aburrimiento. La prensa se ha ocupado de informarnos hasta el más mínimo detalle de sus aventuras extra-matrimoniales, que por cierto, han resultado ser más que los ladrones de Alí Babá. Y, para nuestro disfrute y regocijo, nos lo han recordado a cada minuto, para que tengamos tema constante de conversación y material para una pila de chistes. ¡Qué dichosos somos! ¿Se imaginan vivir en un lugar donde no lleguen esas noticias? El tedio sería total. Y aunque el hombre se disculpó públicamente el viernes pasado y declaró su mea-culpa-no-lo-voy-a-hacer más-lo-juro-por-la-bolsa-del-canguro, todos sabemos que ése fue sólo el primer capítulo de la telenovela EL REGRESO DE TIGER, que tendrá muchos capítulos más, porque tarde o temprano el golfista mayor retornará a hacer lo que sí sabe hacer mejor que el resto de los mortales: meter la bolita en el huequito. Y que nadie se ruborice, estoy hablando de la esencia del juego de golf. De modo que, ¡albricias!, vamos tener información sobre Tiger para rato. Eso, enfatizo, subrayo, repito, nos va a tener de lo más entretenidos. No vamos a tener que preocuparnos por la crisis económica, las guerras, el cambio climático, ni la cabeza de un pato. Cada vez que necesitemos un poco de solaz y esparcimiento encenderemos la tele, o la radio o la computadora y ahí estará lo último del Tiger. Que si la mujer le está pidiendo una tonga de millones, que si el patrocinador tal está pensando usarlo de nuevo en sus anuncios, que si va a dar una charla sobre la fidelidad en el matrimonio, etc. ¡Qué felicidad! Claro, intercalada entre las informaciones sobre el súper golfista, siempre habrá alguna que otra noticia para recordarnos que todo marcha bien y la vida es bella. Por ejemplo, la semana pasada me enteré por televisión que hay maestros de high school que se están dedicando (oigan esto) a leerles libros a sus estudiantes en clase. Como en kindergarten, con los jovencitos sentados en el suelo escuchando abstraídos el cuentecito que la maestra les lee. ¡Qué manera ideal de promover el interés por la lectura en nuestra juventud…! Una de las chicas manifestaba que de esa forma le resultaba más fácil entender los textos, porque el esfuerzo de leerlos en un libro era demasiado para ella. ¡La pobre, chico! Había que ver su carita de alegría, casi como una niñita de kínder. Eso demuestra que nuestra educación avanza a pasos agigantados en el ingente esfuerzo de regresar a nuestros adolescentes a los niveles de aprendizaje de los grados iniciales y así prepararlos para… bueno no sé para qué rayos los van a preparar. Pero eso sí, van a estar de lo más contentos, sin pensar en otra cosa que ir a la escuela a continuar ese entretenimiento continuo que es la vida. ¡Qué felicidad! Pero volviendo a lo del Tiger. La prensa ni se imagina nuestro agradecimiento por mantenernos tan bien informados sobre todo lo referente al golfista número uno. En particular ahora que el material noticioso sobre Michael Jackson comienza a escasear. Lo único que les pedimos es que, si alguna vez se agota la información sobre el señor Woods, no duden en buscar otro escándalo de los famosos para mantenernos entretenidos. Aunque, pensándolo bien, no van a tener que hacer mucho esfuerzo. Siempre va a haber algo nuevo sobre Brad y Angelina. ¡Qué felicidad! http://www.elbusdelenguaviva.net/ http://www.alllatino.net/index.php/8270/