El Nacional. 29 de Marzo de 2009.
Realizada Luis Cobelo
“La revolución cubana se fosilizó”
La bloguera reconocida con premios internacionales se define como una ciudadana común. “No intento fomentar un movimiento o fomentar un movimiento de subordinación social, cuento mi vida, las cosas que me pasan, las preguntas que tengo”
La revolución cubana no ha podido con ella. Su arma: Internet. La bloguera Yoani Sánchez no lo tiene fácil.
Pero hasta el momento, y debido a su fama mundial, que la ha hecho acreedora de varios premios periodísticos internacionales, el Gobierno cubano la ha dejado a su aire. Frente al malecón de La Habana, habla de Generación Y, de la Cuba de hoy y del país que vislumbra en el futuro cercano.
--En Cuba, a un ciudadano que tiene una opinión crítica, diferente, alternativa, le es imposible encontrar cinco centímetros en un periódico, un minuto en la televisión o en la radio. Cuando alguien me pregunta por qué tomé el camino de Internet, que es tan complicado y de difícil acceso, digo que es la única opción. Trato de hacer en el mundo virtual lo que no podemos hacer en el mundo real.
--¿Cuánto tiempo lleva haciendo el blog? --Desde abril de 2007.
--Y de alguna manera el Gobierno la ha dejado… --No diría que dejado, porque eso implica una permisividad que no es su característica. Creo que el fenómeno de Internet, el potencial de los blogs y en especial el fenómeno en que se ha convertido Generación Y, los ha cogido un poco desprevenidos. Cuando mi blog apareció yo no era una preocupación para nadie. Pero cuando fue descubierto por las agencias de noticias todo se desencadenó a una velocidad tal, que no han podido reaccionar como les hubiera gustado. En este momento recibo alrededor de 8 millones de hits mensuales y estoy insertada en una comunidad internacional de blogueros que salta rápidamente cuando alguno es reprimido. Cuando ellos hacen el balance del costo de reprimirme, les parece muy alto y escogen otros métodos: me bloquean el blog dentro de Cuba, orquestan campañas de difamación, me acusan de ser asalariada de la CIA.
--¿Qué es Generación Y? --Le puse ese nombre porque en Cuba hay un grupo entre los 25 y 40 años de edad que tiene nombres que comienzan con la letra Y. Éramos niños cuando se hablaba del futuro luminoso, de un año 2000 donde todos íbamos a tener igualdad de posibilidades. Somos hijos de una generación que invirtió tiempo, energía y talento en construir el proceso y hemos vivido el derrumbamiento de ese mito, de esos sueños. Mi generación es muy plural: hay personas que son de la policía política y hay balseros que ahora mismo están cruzando el estrecho de la Florida.
--¿El Gobierno le ha hecho advertencias? --No. Nadie me ha contactado directamente. El poder en Cuba es machista, el discurso político es machista, está basado en conceptos como la virilidad, el no ceder. Y como tal, el poder no puede concebir iniciativas femeninas, y no estoy hablando de hecha por mujeres, sino en el tono femenino para buscar un diálogo, una conciliación. Mi esposo ha sido víctima de más represiones, lo han detenido varias veces, ha sido advertido. Esa pequeña ventaja de ser víctima del machismo, yo la aprovecho muy bien.
--¿La ha contactado gente de Miami? ¿De la ultraderecha? --No. Yo me considero una ciudadana y tengo contacto a nivel ciudadano. No contacto con gobiernos ni con partidos políticos, no está en mi perfil.
Hasta ahora he recibido críticas de ambos lados. Los de aquí me acusan de ser de la CIA, algunos de allá dicen que soy de la seguridad del Estado y cuando veo ese entrecruzamiento de flechas digo: `si eres acusada por los extremos quiere decir que te has mantenido en la línea de la moderación’. Yo no apelo a la violencia verbal. No intento fomentar un movimiento de subordinación social, cuento mi vida, las cosas que me pasan, las preguntas que tengo.
--¿Estarán vigilando ahora mismo? --Probablemente, pero yo he renunciado a la paranoia. Los cubanos vivimos con muchos miedos, siempre con la tremenda pregunta de si el que está a nuestro lado es de la seguridad nacional y yo dejé de hacerme esa pregunta. No me importa si redactan informes sobre lo que hago, no tengo nada que esconder. No estoy preparando un plan terrorista, no tengo armas.
Soy una ciudadana que cuenta lo que le pasa.
--¿Piensa que Cuba está igual que hace 20 años? --No lo creo. A mí me gusta utilizar la metáfora del muro.
El muro se ha corrido, ya no está en el mismo lugar que antes.
No ha cambiado de lugar por la voluntad de quienes nos gobiernan, ellos no han corrido el muro para darnos más espacio. Lo hemos empujado nosotros. Lo veo por ejemplo en lo que hace la banda de rock punk Porno para Ricardo, u otros blogueros que ponen su nombre y su apellido y su carnet de identidad, y eso era impensable hace 20 años. ¿Qué quiere decir? Que todos los que se han sacrificado antes han logrado abrir espacios para nosotros.
--¿Cómo cree que será la situación de la isla en 5 años? --Soy bastante pesimista, la crisis económica y de valores es profunda. Mi amigo Dagoberto Valdés, un hombre muy importante en el desarrollo de la sociedad civil cubana, dice que en la isla ha ocurrido un daño antropológico. Yo concuerdo.
El daño es profundo y nos va a llevar tiempo recuperarnos. Vamos a necesitar que haya gente aquí adentro interesada en dar su tiempo, energía y talento para reconstruir la economía y el país. En 5 años tendremos nuevos problemas, pero estaremos cerca también de comenzar una nueva etapa. La clase gobernante en Cuba excede los 75 años de edad y la realidad biológica indica que no va a estar.
O si está, no tendrá el poder que tiene ahora.
--¿Cómo le gustaría que fuese el futuro? --Esta isla promete, tiene mucho potencial, la gente es talentosa y creativa. Me gustaría que fuera una Cuba inclusiva, donde quepamos todos. No más separaciones entre cubanos revolucionarios y no revolucionarios. Pero tenemos la maldita circunstancia del agua por todas partes, por eso no usamos el verbo viajar, sino salir, como si de un salto se tratara. Yo no siento claustrofobia porque he aprendido a ver en esa isla todas las cosas que podemos encontrar en el mundo. A pesar de que la propaganda oficial nos quiere vender una isla monocroma, en Cuba tenemos de todo. Hay un espectro muy amplio de pensamiento, de proyecciones, es una especie de micromundo.
Pero después de 10 años de que el Papa, en una visita a la isla, dijo: “Que Cuba se abra al mundo, que el mundo se abra a Cuba”, muy poco ha ocurrido en esa dirección. En Cuba no se puede comprar prensa extranjera, el acceso a Internet es muy limitado, los canales por donde podría llegar la información de qué pasa al otro lado están controlados. Cuba vive de espaldas al mundo.
--¿Ha vivido fuera de Cuba? --Sí, viví 2 años en Suiza. Regresé por motivos familiares y personales.
--¿Y se volvería a ir? --No lo creo. Si algo me confirmó esa experiencia en el exilio fue el hecho de que quiero vivir aquí. Aquí está mi cultura, soy una estudiosa de la lengua.
Para mí el español, la literatura cubana, los escritores, lo que pasa en mi país, es muy importante como referencia cultural y profesional.
--¿Qué pasará al día siguiente de que muera Fidel? --Creo que lo han preparado tan bien, que nos lo han ido desvaneciendo como esas películas en que la música se apaga poco a poco. No va a ser la fractura que muchos calculaban hace algunos años. Un respiro de alivio va a recorrer el país. Una etapa habrá terminado. Algunos sentirán tristeza y otros alivio.
--¿Cómo es un día en su vida? --Por suerte cada día es totalmente diferente. La gran parte me la paso en lo mismo que todos los cubanos: buscar qué comer, saber en qué mercado y con qué moneda voy a comprar lo que necesita mi familia.
--¿Cómo se mantiene? --Trabajé para el Estado en una editorial. Un buen día di el salto al vacío de convertirme en free lance. Doy clase de español para extranjeros, nada fijo. Camino por las calles y sirvo de guía en la ciudad. Eso me da independencia económica.
--¿Qué pasó con los 15.000 euros del Premio Ortega y Gasset que le dieron en 2008? --Están esperando en España a que algún día pueda salir. He pensado que como soy una persona que no tiene derecho a una pensión de vejez, ni a la seguridad social solamente porque trabajo independiente, pues si el dinero no puede llegar a Cuba, cuando tenga 65 años de edad podré cobrarlo.
--¿Qué dijo la prensa cubana cuando ganó ese premio? --Para la prensa cubana y para el Gobierno no existo.
--¿Ha viajado para recibir los premios? --No me han dado permiso en dos ocasiones y ahora lo voy a pedir otra vez, el filtro es muy fuerte y arbitrario.
--Da la impresión de que en Cuba todo cuesta mucho esfuerzo, ¿la paciencia es una de las grandes virtudes de los cubanos? --Cuando estoy en una parada esperando el ómnibus, me da la impresión de que todos somos especialistas en Budismo Zen, por la capacidad que tenemos de esperar una o dos horas por la llegada de la guagua. En Cuba el tiempo no vale nada. No importa si esperas una hora o dos, puesto que ese tiempo empleado en tu profesión o en un proyecto personal no va a revertirse en una mejor forma de vida, en más beneficios materiales. Por tanto, como el tiempo no vale nada, a la gente no le importa perderlo.
--¿Qué es la libertad? --Te podría decir que es algo que no conozco, pero también que es algo que nació conmigo.
La libertad es la posibilidad de pararme en una esquina y decir: No hay libertad.
--¿Se crea más cuando hay prohibiciones? --No, se sufre más para crear.
Hay que ser más imaginativo, pero también mucha gente se paraliza y no hace nada.
Es que 50 años de un proceso y de un gobierno le hacen creer a la gente que las cosas son a perpetuidad
--50 años de la revolución cubana… --No es correcto hablar de 50 años de la revolución cubana.
Creo que la revolución fue un proceso muy puntual que ocurrió en el año 1959 y que duró muy poco. Y que después fue la consolidación de un sistema, la solidificación de una estructura que ha perdido su capacidad de movimiento, de generar otras cosas.
La revolución cubana no existe. Lo que fue la revolución se fosilizó y se convirtió en un autoritarismo de izquierda.
--¿Qué significa la palabra revolución? --Las revoluciones habitan en el interior de los individuos.
Esas son las más importantes, las que ocurren a nivel ciudadano. Las que un día te levantas y dices: no voy a hacer más esto. Pero cuando pasan a nivel social, a nivel institucional y sobre todo caen en manos de un hombre que quiere hacer ver a la gran mayoría qué es la revolución. Cuidado, ¡peligro! Ya ahí ha dejado de ser una revolución.
--¿Se siente psicológicamente amarrada? --No, no. Soy una persona feliz, amo y soy amada. Tengo muchas cosas que me relajan, me alimentan: mis amigos, mi familia, mi hijo, las lecturas. Y aunque el tema de lo que ocurre en Cuba, en mi país, es una obsesión para mí, hasta ahora nunca me ha deprimido. Creo que hay que tener el psicoterapeuta adentro. El blog es mi terapia personal para exorcizar el miedo, la paranoia, el conformismo.
--¿Qué información tiene de Venezuela? --Hay muchas noticias en la prensa, en la televisión nacional. Todas relacionadas con Hugo Chávez. Yo nunca me conformo con las medias verdades de la prensa oficial cubana. Por eso indago más, pregunto a los venezolanos que vienen y sé que están inmersos en un proceso que ha creado mucha polarización en la sociedad. Y lo lamento porque la situación me es familiar.
--¿Ha oído hablar del socialismo del siglo XXI? --Sí, cómo no. Un amigo me dijo una frase muy simpática: el socialismo del siglo XXI se va a tener que quedar para el XXII.
--En Venezuela se usan lemas y consignas de la revolución cubana. ¿Qué opina al respecto? --Es que las copias, los intentos de calcar una realidad siempre quedan mal y resultan muy ridículos. Sé que no soy nadie para disculparme en nombre de los cubanos pero lamento mucho toda la influencia que pueda tener el modelo cubano y toda la ilusión que pueda crear en mucha gente que ni siquiera ha visitado Cuba. Yo los invito a que vengan. Que visiten el parque temático que se llama Cuba: la utopía soñada. Que vivan aquí, que tengan una libreta de racionamiento, que intenten desplazarse como se lo hace un cubano. Me entristece que esa utopía haya contagiado a tantos que han dado su tiempo, su energía y su talento a algo en lo que ya no creemos.






