“El aumento en la participación política de los latinos no se debe sólo a ¿Oíste? pero somos parte importante de ese cambio”
Un día bostoniano típico, mezcla de nubes con atisbos de primavera. En la oficina de Downtown Crossing Giovanna llega luego de despacharse una comida rápida por los alrededores. Es delgada, casi menuda y se expresa con energía, sin mover demasiado las manos. Es oriunda de Vieques, de donde es también la abuela, Doña Fe, a quien cariñosamente le dicen Tatá. Su abuela es una fuente de inspiración, no sólo por el cariño sino por haber descubierto a una edad avanzada el valor de la lucha por el terruño, para que la controvertida isla fuera habitada y usufructuada por sus legítimos habitantes y no un escenario para prácticas de guerra. Sus abuelos tuvieron que irse de Vieques porque le expropiaron las tierras.
Giovanna tomó su bandera de lucha en Massachusetts fundando ¿Oíste?, una organización sin fines de lucro concebida para avanzar los derechos políticos de los latinos. Surge en el año 2000 y es parte de una época en la cual los latinos han visto ampliar el eco de su mensaje. Tiene capítulos en todo el estado, han entrenado localmente a muchas personas para que escojan las políticas públicas que requieren.
En tu experiencia, ¿qué ha cambiado, para bien o para mal, en la situación de la comunidad latina desde que ¿Oiste? fue creada?
Antes de ¿Oíste? había muy pocos oficiales electos de origen hispano. Entre 1992 y 2000 no existía ningún latino en la casa de representantes de la legislatura. Yo trabajé en la legislatura con una senadora afro-americana y no había latinos ni entre el staff. Desde entonces muchas personas se han postulado a cargos públicos y un número creciente entre ellos ha resultado electo. El censo aportó bastante a la percepción de que por lo menos teníamos poder en términos numéricos. Lo negativo fue que se eliminó la educación bilingüe y no se aprobaron ni el State Tuition para los hijos de inmigrantes ni las licencias de manejar. Pero los problemas han salido a la luz pública y en cierta manera han ayudado a que el público entienda que estamos aquí. En concreto, el movimiento de participación se ha fortalecido mucho. Hay dos mujeres latinas postulándose para el senado y otros para asambleístas el año que viene, así como para las alcaldías de Lawrence y otras ciudades.
En el 2000, en un análisis del Boston Globe que hice con mis estudiantes el resultado fue que 98 % de las historias sobre latinos trataban de deportes o de crimen. Hoy en día eso ha cambiado; no hay una cobertura perfecta, pero sí es mucho mejor. Ha habido un cambio socio-político muy interesante, relacionado con el incremento de la población latina y con el aumento de las personas involucradas en el proceso político. Yo estoy bien orgullosa de eso. No digo que eso se deba sólo a ¿Oíste?, pero hemos participado en ese cambio.
Hay otra cara en ese asunto, que es la percepción de la comunidad latina. Una cosa es como nos ven y otra cosa es como nos percibimos nosotros. ¿Cómo ves tú la situación, percibes que hay cambios en ese sentido?
La percepción de la propia comunidad hispana no ha variado mucho en el segmento de los trabajadores, que es el más numeroso. Muchos trabajadores están frustrados porque sus asuntos no son percibidos como importantes o no se llevan a cabo. En cambio, hay otro segmento de la población, más educado, más profesional, que ha visto proyectar su influencia a través de organizaciones en Boston y otras ciudades como Alfa y Latino Profesional Network. Ellos sí han visto aumentar su poder económico y social. En esta clase de latinos progresistas educados, o liberales se percibe un movimiento político más poderoso. En suma, las percepciones varían.
Lo cierto es que las grandes masas de la clase obrera no se sienten parte de la fábrica social, sino excluidos y eso es triste porque ellos contribuyen, trabajan y son parte de nosotros, pero todavía se sienten fuera del mundo de “los americanos”, lo que se traduce en un nosotros contra ellos o ellos contra nosotros. Eso se agudiza por las sub-divisiones entre dominicanos y puertorriqueños, que si los cubanos o los venezolanos, o los negros latinos vs. blancos latinos, que si la élite versus la no-élite. Pero las divisiones entre distintos grupos de inmigrantes latinos es mucho menor en los jóvenes.
¿Si tuvieras que listar los 5 problemas que la comunidad latina de Massachusetts tiene que afrontar en los años por venir, cuáles escogerías?
La deserción escolar es el problema número uno porque sin educación no vamos a ninguna parte. Lo segundo es la criminalidad en las ciudades. Nosotros somos gente de centros urbanos y la criminalidad está subiendo abrumadoramente en estos sectores. Tenemos que meterle mano a eso reclutando más policías de origen latino o a través de programas para jóvenes, pero también cambiando el sistema de raíz. Lo tercero es la vivienda. La crisis de las hipotecas (pérdida del derecho a la hipoteca) está ocurriendo dramáticamente en Lawrence y en Boston va a ocurrir muy pronto. La gente está perdiendo sus casas Lo otro es el empleo. Con la recesión se van a producir recortes serios en los fondos para non-profits y en el gobierno y eso va a provocar una crisis en las comunidades. Por último, en la participación politica hemos avanzado pero todavía no tenemos suficiente músculo, como han hecho los judíos, los italianos, los irlandeses. Nosotros estamos estancados. Tenemos que crear un movimiento latino estilo años 60 para que el pueblo americano se dé cuenta que los latinos pertenecemos a la fábrica social de este país.
Las relaciones entre América Latina y EEUU normalmente se ven en términos geopolíticos. Por otra parte, internamente en los EEUU se ve a los latinos como un mercado electoral, pero no se explora la influencia del mundo latino en la política exterior de los EEUU hacia América Latina.
Apenas algunos gobiernos se han dado cuenta de eso y están haciendo algo al respecto, aunque de manera limitada. México y República Dominicana son ejemplos de países que han intentado aprovechar la posición política de sus constituyentes para ejercer influencia política y económica en sus países. El Consulado Mexicano ha aprovechado la presencia de mexicanos que residen aquí para que o bien inviertan en el país o se formen como líderes e influyan en la política de los Estados Unidos hacia su país. Lo mismo ocurre con Leonel Fernández, de Republica Dominicana, que promueve un concierto gratis y la gente participa en las elecciones de la Republica Dominicana pero involucrándose en la política de acá. Hay una organización de dominico-Americanos que influye en la política de la Republica Dominicana. Los puertorriqueños tienen el National Puertorriqueños Coalition cuyos congresistas influencian la política en Puerto Rico, como el status de Puerto Rico, o lo de Vieques. Los cubanos en Miami influyen en la política de la isla y respecto a la de los Estados Unidos hacia Cuba, la influencia es total, de una manera estratégica e intencionada. Yo creo que se van a empezar a ver estos movimientos ahora que los números tienen mayor influencia, sobre todo si Hilary u Obama ganan la presidencia gracias al voto latino.
Finaliza Giovanna hablando de su vida en el mundo del teatro. Giovanna forma parte de un grupo de teatro llamado “Escena Latina”. Se graduó en Emerson College y en la Kennedy School de Harvard University hizo una maestría, pero su pasión es el teatro. Escena Latina es una tropa de teatro bien pequeña que hace todas sus producciones en español y cuentan con un repertorio de más de 15 producciones de teatro latinoamericano contemporáneo. Casi todas son comedias. El propósito es que los latinos que hay aquí tengan un escape teatral y acceso a la cultura de nuestros países. Todos los años se presentan en un teatro diferente y no tienen local permanente.






